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domingo, 18 de octubre de 2015

Crítica de Cine: Only Lovers Left Alive (2013)

The grunge vampire

Adam es un pobre vampiro que parece salido de los 90's con su visión fatalista, sólo que este ha vivido lo suficiente como para tener una opinión de tales magnitudes sobre el ser humano, el mundo, y todas las vertientes que nuestro planeta puede ofrecer. Veamos que le pasa a la criaturita.
En los últimos años, las películas de vampiros no han brillado por su calidad precisamente, quitando un par de excepciones como mucho. Hay que tirar de series como True Blood para encontrar vampiros medio en condiciones (y en las últimas temporadas se les fueron las cosas de las manos de manera importante), ya que a los cines no han parado de llegar cintas que es mejor no calificar, bueno si, que coño, llegan pestiños que si consigues ver solamente el tráiler entero estas hecho todo un campeón. Aquí tenemos una película que por fin corta la hemorragia y nos entrega a vampiros auténticos, que no degradan al género, capaz de aprovechar el jugo que ofrece estos seres; el que sean inmortales y como les afecta esto en el largo recorrido de los siglos.

Los vampiros que nos muestra Jim Jarmusch son realistas, dan perfectamente el pego ante la sociedad moderna buscando así la mayor verosimilitud posible, por lo que vemos pocas acciones típicas del género que no sea beber sangre. Ahora eso sí, la pareja protagonista evita a toda costa mezclarse con la fauna humana a pesar de las facilidades que tienen para hacerlo. Una de las razones de peso es ni más ni menos, que para el vampiro protagonista la tierra está plagada de zombies, así cataloga Adam a los seres humanos, a los que desprecia hasta decir basta, y sus razones tiene como va argumentando a lo largo del metraje. Y todo este rebujito de vampiros y "humanos-zombies" lo colocamos bajo el cobijo de una Detroit desolada —que no andará muy lejos de la realidad—, oscura y con un lúgubre encanto, que sirve como telón de fondo.
Jim presenta al público sus personajes, y lo hace a base de fuerza visual, impregnando cada plano de una elegancia que consigue dejarte hipnotizado. Tenemos a dos tortolitos, Adam y Eve, que son como la noche y el día. Como Detroit y Tánger. Éstas son las ciudades en la que viven los protagonistas respectivamente, separados el uno del otro. Diferentes totalmente pero con pequeñas similitudes poderosas.

Cuando has vivido tantas épocas es normal que esta actual te parezca una mierda, y así nos lo demuestra Tom Hiddleston con su personaje, una especie de Kurt Cobain con escaso sentido del humor cansado de rodar por la historia del mundo, un alma en pena que odia a la humanidad, pero que inevitablemente está enamorado de todo lo que rodea a ésta, y de sus emblemáticos personajes que le han dado lustre. La incoherencia que persigue al ser humano desde tiempos inmemorables está presente en este vampiro, que se ve puesto a prueba: encontrar motivos para seguir viviendo.
El papel protagonizado por la albina Tilda Swinton es el contrapunto de Adam. Eve a primera vista parece la típica vampiresa fría y calculadora, pero rápidamente dejas a un lado esa primera impresión para descubrir a un personaje que es la clave de la película. Va contagiando a Adam en recuperar las ganas de vivir y lanza algunas ideas sobre impulsos primitivos que en mi opinión es uno de los tres pilares de Sólo los Amantes Sobreviven. Tilda es la actriz perfecta para jugar con dos puntos tan opuestos en la personalidad (frialdad y cercanía) y aunarlos sin problemas demostrándolo sobre todo en la interesante relación que mantiene con su hermana Ava. Me parece un error garrafal no profundizar en los líos que se traen el trío Eve/Ava/Adam, aportando por ejemplo respuestas a todo el pasado que les rodea.

En la primera parte de la película descubrimos como son Adam y Eve, porque se reencuentran, lo que han vivido y como afrontan la vida después de tantos años. Todo esto, envueltos en una atmósfera densa, con un ritmo pausado y extrañamente placentero, y como no podía ser de otra forma con estos dos vampiros tan rockstar, con la música como conductor de la historia. Encontramos también para mi sorpresa, dosis de humor suministrados con cuentagotas, pero eso sí, siempre de manera muy efectiva. Destacando las visitas al hospital de Adam para conseguir buena cosecha, que son surrealistas a más no poder, dando además, un respiro entre tantas escenas dentro de habitaciones con iluminaciones tenues.
La tranquilidad anestesiante que se respira en los primeros compases explota con la llegada de una espectacular Mia Wasikowska que pone a prueba al personaje de Hiddleston y su particular tirria con los humanos; los odia, pero no puede sobrevivir sin ellos (como demuestra la relación y situación posterior con su amigo humano Ian). Eso sí, Ava podría dar mucho más juego con su virgen salvajismo, que es un imán para la cámara y una gran piedra en el zapato para Adam, pero no es el caso ya que aparece y desaparece sin el menor sentido.

Justo con el disparo de salida, Jarmusch te deja jeringa con una mezcla de música e imágenes que se funden a las mil maravillas en planos lisérgicos. La canción que resuena mientras giramos junto con la cámara es néctar en vena del bueno, otro ejemplo de lo importante que es la música como algo más que un simple acompañamiento para una escena, sin ella toda la secuencia perdería enteros, te lo digo yo. Es pensar en Only Lovers Left Alive y aparecer representada en mi cabeza esta escena de inmediato, es irremediable. Por eso que consiga tal honor de aparecer dentro de esta pequeña sección tan valorada para mi mismo.



Es en la segunda hora de película aún siendo más ágil la narración en escenas puntuales, cuando hay partes donde el nivel disminuye notablemente por culpa de algunas conversaciones un tanto insípidas y planos demasiados alargados de la pareja de vampiros sin articular palabras, ni músculos de la cara. Ambos consiguen finalmente aburrir hasta a las moscas con tanto juntar las cabezas mirando al horizonte, muy cansinos. Esta parte del metraje se hace realmente pesada sin ningún valor más que ¿estético? para el conjunto de la película.
Sólo los Amantes Sobreviven va dejando un rastro a lo largo del metraje de lo que son sus tres pilares fundamentales que se van desarrollando hasta consolidarse en la escena final: impulsos primitivos más allá de sentimientos (supervivencia), la incoherencia humana (en este caso vampira, que se ve reflejada constantemente en Adam) y el amor (humano y artístico como motor de vida). El mayor logro desde la dirección es que estos temas fácilmente sermoneables no los utiliza para dar lecciones, da que pensar y hasta ahí quiere llegar. Para mi es suficiente para alcanzar el estatus de "Impezonante". 7.














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